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jueves, mayo 04, 2006

Aventuras en el tren

Primero una explicación: En Chile hay un tren viejo con el que se puede ir de Talca (la ciudad más entretenida de Chile) a Constitución, una ciudad en la costa.
Poco después de llegar a Chile, tomé ese tren, junto a 2 amigos, un alemán y un holandés. Ya poh, así que nos levantamos temprano y fuimos a la estación, primero a comprar los billetes. Mostramos nuestros pases escolares (orgullosísimos, ya que pocos dias antes se nos habían entregado), para que nos dieran una rebaja, pero la empleada nos dijo inmediatamente que no habían rebajas, y con una sonrisa traicionera agregó: "pero cada pesito vale la pena...". Nosotros no teníamos idea de que estaba hablando, pero bueno, pronto nos ibamos a enterar.
Y así que nos subimos al tren y ya partimos. Los primeros kilómetros fueron una tortura, por la velocidad del tren. Incluso después de 3 minutos se paró el conductor y andaba caminando por todo el tren, diciendo a todo el mundo que el tren ya iba a alcanzar su máximo de 300 km por hora. Llegó hasta el fondo del tren, donde unos jóvenes le gritaban: "pero vuelve a tu puesto poh weón, si no nos vamos a estrellar!" puuuuuucha, eso fue fuerte y nosotros quedamos bien mariados. menos mal que el día anterior habíamos ido al supermercado, donde compramos como 3 cosas y nos dieron como 5 bolsas, que ahora nos hicieron un buen servicio.
Igual después de un tiempo, nos adaptamos a la velocidad, incluso mis acompañantes ya eran capaces de comer y beber! el holandés sacó su queso y el alemán su cerveza.
Después se subió un hombre a vender comida y café. Estaba bien arreglado y andaba con una chaqueta roja, y digamoslo así: se le notó lo mujeriego que era. De hecho dijo: "A los hombres los atiendo en su asiento, pero las mujeres que quieren un café, que me acompañen al fondo por favor!" Su justificación oficial era: "Si con esa velocidad pueden caminar desde su asiento hasta el fondo y de vuelta, sus tacos tienen que ser muy buenos", pero no le creí, aunque tenía ganas de tomarme uno, pero en esas circunstancias dije "mejor que no".
Después, en algún pueblo (Santiago parece que se llamaba), se subió un viejito con su guitarra y se puso a tocar y cantar. Me demoré harto en contar sus dientes (tenía 2). Todo el tiempo no se me iba la impresión que ocupaba 2 modos distintos, uno para cantar y otro para tocar, o uno para el diente derecho y uno para el izquierdo...;-)
Ya estábamos súper cerca de nuestro destino y pensábamos que ya no podía suceder mucho, pero de nuevo nos equivocamos. El problema fue que mi compañero alemán le había regalado mucha cerveza al conductor, así que al conductor se le había olvidado bajar la velocidad en el momento adecuado, y eso con 300 km por hora...Pero igual fue una gran ventaja, ya que llegamos a nadar inmediatamente!!!

1 Comments:

At 8:58 p. m., Anonymous Anónimo said...

me han dicho que el viaje es muy lindo...por el paiseje....recuerdo que la unica vez que me subi fue cuando hice mi primera comunion (tranfuga...en tres dias) pero mi viaje solo duro hasta gonzalez bastidas....un pueblito que en ese tiempo eran un par de ruinas,.....creo que ahora gracias a estudiantes de arquitectura de la U (tal) esta totalmente transformado
el año pasado funo e paseo organizado por el Shelo
pero algun dia hare el recorrido completo
saludos patyuska

 

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